Sevilla es extraordinaria tanto que por tener tiene también
magnas procesiones marianas, nazarenas y hasta un Santo Entierro Grande;
cortejos que siendo de penitencia en los tiempos del fotógrafo ambulante, hoy
son motivo de celebración y efeméride.
En cada Magna Hispalense suenan los acordes de diferentes bandas
que a un mismo compás ternario marchar parecen con el 3x4 de las sevillanas.
Ahí veo a Pareja Obregón, González Serna, Palacios y Toronjo que a cuatro voces
cantan Sevilla desde el cielo; allí Albahaca y Los del Guadalquivir, Romeros y
Marismeños, Ecos del Rocío, González y Cantores y otros tantos y tantos poetas
sevillanos que hicieron y hacen de sus sevillanas Misa y Plegaria de Semana
Santa.
Son ellos los auténticos pregoneros del Consejo de
Hermandades y Cofradías, aquellos que, salvo excepción y hasta la fecha, el
pueblo espera ese Domingo de Pasión para anunciar que empieza su Semana Mayor.
Que comience pues su Pregón, no con Amargura por ser Himno de Sevilla y su
Semana Santa, que se arranquen por Sevillanas, que la Virgen tiene pena y
necesita palmas.
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