Mandó a Sevilla la Iglesia que cada Hermandad en su estación
de penitencia pasará por la Catedral. Así lo hizo siempre la ciudad antigua, y
así empezó hacerlo la que vive en la nueva de barrios como León, Tiro Línea,
Nervión, El Cerro y San Pablo.
En otros como Alcosa, Palmete, Pinomontano o Torreblanca,
por señalar algunos de los que la rosa de los vientos señala al norte o el este
de la ciudad, su gente hace también penitencia. Son agrupaciones de fieles que
muchos de la Sevilla intramuros celebran como Hermandades de Vísperas, mas parecen cerrar sus puertas con cal y
canto pues no todo parece caber aquende de la muralla, y menos en su carrera
oficial.
No seré yo quien lo diga pues
ya siete años atrás Segura dijo en su pregón que Las Vísperas Hermandades de
Sevilla son. Quien tenga oídos, que oiga; quien tenga labios que diga: aquí
donde la Vieja Sevilla se renueva, aquí donde el Huerto de los Olivos sigue
vivo, aquí también se reza y se llora. Aquí no hacen falta catedrales, pues no
hay iglesia mayor para su barrio que su Parroquia, abierta de par en par todos
los días del año.

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